Museo a Cielo Abierto de San Miguel

En avenida Departamental, entre Autopista Central y calle Gauss, existe un museo, pero en éste las obras no están colgadas en paredes; son las mismas paredes de edificios y casas en donde se plasman murales que se roban la atención de los transeúntes. Estas piezas dan vida al Museo a Cielo Abierto de San Miguel, una colección de obras de artistas callejeros. Es una forma de embellecer el espacio y convertirse, además, en un punto de atracción turístico y cultural.

portada_museo-mural-la-feria (1)En 2009, David Villarroel y su concuñado, Roberto Hernández, decidieron mirar la población San Miguel con otros ojos. La habían visto cientos, quizás miles de veces, pero un día recorrieron el conjunto de casas, preguntándose qué podían hacer para mejorar el aspecto del barrio. Fue así como, paseando por las calles de la villa, comenzaron a planificar cómo inundar de color las paredes. “Nos fijamos en unos pequeños diseños de letras e imágenes típicas de los grafiteros que aparecían cada cierto tiempo. David me planteó que le gustaría poder hacer murales. Yo lo empecé a seguir en la conversación porque aquí tenemos edificios, tenemos muros y salimos a recorrer”, cuenta Roberto.

Lo primero que pensaron fue en intervenir la muralla lateral del primer piso de un edificio. Fue así como empezaron a dar forma al proyecto Museo a Cielo Abierto en San Miguel, iniciativa que consiste en pintar diez murales en las paredes de los blocks que dan a avenida Departamental, en la villa San Miguel, en la comuna del mismo nombre. Pidieron autorización a los vecinos de los departamentos cuya pared exterior quedaría bajo la pintura y todos estuvieron de acuerdo.
Entusiasmados, llegaron a la Municipalidad de San Miguel con una invitación para el alcalde, Julio Palestro. “¿Le gustaría ser parte medular de esta volada?”, le dijeron. No sólo consiguieron el patrocinio de la municipalidad para el proyecto, sino que también ofrecieron su compromiso de ayuda en la mantención del sector en orden y limpio.Mural Los Prisioneros

¿En qué está el Museo a Cielo Abierto de Valparaíso?
La Universidad Católica de Valparaíso se encarga de mantener el Museo a Cielo Abierto de Valparaíso. Cuidan los murales y el entorno, como las murallas aledañas y las áreas verdes, donde trabajan en conjunto con la Municipalidad de Valparaíso. “Es importante entender que la restauración va mucho más allá de las puras obras, porque si no, es como si colgaras cuadros en un baño público. Hay que velar por la durabilidad y hay muchos factores ambientales que inciden”, explica Paola Pascual, curadora del museo. Para que la propia gente se involucre en el cuidado de su museo, se creó el proyecto “Vecinos guía”, que consistió en la capacitación de tres vecinos del sector como guías del lugar. Así es como esperan prolongar en el tiempo la existencia de este museo.

Manos a la obra
Tras la realización de los primeros murales, Roberto y David crearon el Centro Cultural MixArt, para poder postular a fondos públicos.
Se contactaron con la ONG Nodo Ciudadano, encargada de contactar a los grafiteros o muralistas y que no necesariamente deben habitar en la comuna, puntualiza Víctor Bravari, director general de la ONG. De hecho, también se han invitado a artistas de regiones, como Charquipunk y La rovocdemaderade Valparaíso. También participó Julien Maland, un artista urbano francés. Otros participantes son Gesak, Aislap, 12 Brillos, Inti, entre otros. En total son 14 los artistas que han pintado los murales que forman parte de este museo. Ellos se juntaron con Alejandro “Mono” González, destacado muralista que pertenecía a la Brigada Ramona Parra, quien es el director artístico del museo.

El año 2010 aún no conseguían el financiamiento necesario para llevar a cabo el museo, entonces se les presentó una oportunidad: “Se activó una línea Bicentenario en el Fondart, cosa que nunca había ocurrido, fíjate el destino. Era para propiciar proyectos que permitieran celebrar de buena forma todo lo que era el Bicentenario”, cuenta Roberto. Postularon a ese fondo en 2010, donde consiguieron $73 millones, dinero que se utiliza para comprar las pinturas, arrendar andamios y otros gastos necesarios para la gestión.

Pintando un nuevo espacio

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Otro de los artistas es Gustavo Salazar, quien además vive en la población. “Se estaba echando a perder el barrio. El museo está cambiando todo el perfil de la zona, o sea, le dio un nuevo aire, le cambió la cara”, es una de las cosas que este grafitero destaca del proyecto.

Gustavo dice que sus vecinos están felices, se entusiasman con la idea de descubrir el diseño que se plasmará en la pared. “De repente uno está pintando y llega la gente sola. Te preguntan: ¿Van a pintar mi block? ¿Cuándo? ¿Por qué no lo han pintado?. Ahí se nota la diferencia. A la gente le gusta, quiere”, agrega.

Alejandro “Mono” González considera que otra de las finalidades del museo es reunir a pintores urbanos disgregados por la ciudad. Este muralista postula que la ciudad misma es un gran museo a cielo abierto: “Hay que recorrer Santa Rosa, entre el [Persa] Biobío hasta Vespucio y verás murales y grafitis. La Villa Francia, La Victoria. Provincias como Valparaíso, Concepción, Antofagasta. Cada espacio ocupado con su identidad, sólo que acá está organizado y será perdurable”.

La amenaza al arte callejero

Como las obras están expuestas al aire libre no se puede saber cuánto durarán. Lo que se hace en este caso, y para lograr que los murales duren, es reparar y estucar los muros, poner un sellante que impide el paso de la humedad. La pintura que utilizan contiene poliuretano, que la hace más resistente a las temperaturas. “El grafiti es así, puede durar una vida o una hora, o sea, puede venir alguien esta noche y rayártelo entero o puede que no te lo toquen nunca”, comenta Gustavo. Dice que si un trabajo gusta y se considera bueno, va a permanecer más tiempo sin ser estropeado. Con respecto a este museo, Gustavo cree que lo más probable es que se mantenga, que se cuide, sobre todo un proyecto tan grande, gigante.museo_3

Con respecto a la conservación por parte de la municipalidad, el alcalde Julio Palestro cuenta: “Mantenemos una política de cuidado y limpieza de la comuna. Se espera implementar jardineras a modo de embellecer aún más el sector”. En este caso, la gente los puede tocar y sacar fotos. Existe una interacción mayor de las personas con las obras.

Hoy, los diez murales que Roberto y David visualizaron el año 2009 ya se realizaron. El dinero fue reasignado por los organizadores para que el museo alcance 2.000 m2, lo que equivale a 25 murales; 25 muros de casas de la villa San Miguel.

Créditos: Claudia Pino | kmcero.reactor.cl